LENGUAJE INCLUSIVO: ¿COMUNICACIÓN PROGRESISTA O RETRÓGRADA?

Hace un rato recorría tranquilamente el face cuando ví un post que cautivó mi atención. Era de la Facultad de Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba, donde se utilizaba el llamado “lenguaje inclusivo”. Hice un comentario pidiendo que manejen el único idioma oficial del país y varias personas salieron a criticarme. Ante eso, comparto a continuación mi argumentación que muestra que esa aparente modalidad progresista, es en realidad retrógrada, si la analizamos desde las teorías de la comunicación.

Me pregunto ¿cómo puede ser que una entidad educativa asuma en forma unilateral que todo el mundo maneja esa forma de comunicarse y lo utilice en sus medios oficiales? La lógica indica que si uno desea comunicarse con otro, debe manejar el código que tiene en común con el otro. A veces uno no maneja el idioma oral pero hasta con un gesto logra comunicarse. Eso es comunicación, viene de lo que tenemos en común. Pero que una entidad se exprese con el llamado lenguaje inclusivo, en realidad es imposición.

Te explico por qué.

Esa forma de expresarse revela un enorme atraso en cuanto a la aplicación de las teorías de la comunicación. Ya que se basa en la presuposición que endiosa al emisor, el cual puede hacer lo que desee, asumiendo que le inyecta la “jeringa hipodérmica” (así se llama una de las teorías) al receptor, que tiene un rol pasivo en el proceso y simplemente acepta y reacciona positivamente a lo que recibe.
Pero las teorías más avanzadas en esta materia se enfocan en el rol activo del receptor y valorizan la elaboración del mensaje y la elección de los medios para lograr el propósito que persigue, siempre en base a la realidad del receptor.

Entonces, si hay un código que manejamos todos en Argentina, es decir el idioma español ¿por qué se usa uno que tan solo maneja una minoría? No tiene sustento comunicacional. Se entendería que un grupo de personas que tienen esa filosofía se manejen entre ellos así, si lo acuerdan en forma implícita o explícita. Pero que una entidad lo haga, aún más, siendo pública, es una aberración comunicacional. En realidad, es solo moda y oportunismo barato.

El tiempo mostrará como desaparece esta modalidad absurda y sin sustento académico, al menos de las entidades públicas y de todas aquellas que en realidad deseen comunicarse, a partir de lo común. Sin sumar ruidos innecesarios en el proceso.

😃 [Reírse, con la pala en la mano] 👷‍♂️

Dos humildes trabajadores me llevaron a reflexionar sobre dónde poner mis energías, en medio de la crisis económica argentina.

Tenemos la dicha de vivir en un país donde casi no hay terremotos, de esos que afectan el suelo, las construcciones y a las personas. Pero lamentablemente estamos habituados a sufrir otro tipo de terremotos: los económicos. Hoy lunes, después de las PASO, nos toca sufrir otro más en nuestra historia.

Durante la mañana tuve que salir a hacer algunos trámites, naturalmente preocupado como casi todos por las informaciones que se publican minuto a minuto sobre la estampida del dólar, el derrumbe de las acciones y bonos, la suba del riesgo país, etc, etc. Luego de terminar lo que tenía que hacer, regreso caminando a mi casa. Faltando pocas cuadras, que las recorro un tanto cabizbajo, pensando en el presente y futuro de nuestra amada Argentina, escucho algo que me distrae.

¡De la vereda de enfrente venían sonidos de risas! Levanto y giro mi cabeza a la derecha y allí veo de quienes provenían. Eran dos esforzados trabajadores que tenían un momento de alegría luego de haber comentado algo entre ellos. Caminé más lento observándolos. Se le veía solo la cabeza porque estaban cavando un pozo como parte de una obra que se extendía en toda esa cuadra. Inmediatamente después de ese recreo de 5 segundos para reírse, siguieron empuñando sus palas y sacando tierra a un costado.

Seguí mi camino, reflexionando conmigo mismo. ¿Estos hombres estarían al tanto del incendio que abrasa nuestra economía en ese preciso instante? ¿Sabrán que hoy lo único que tenemos son preguntas sin respuestas sobre qué pasará? Sinceramente no lo sé. Lo que si sé es que me dieron todo un mensaje.

Estos humildes obreros están poniendo su mente en lo único que pueden hacer: trabajar. Por más que se preocupen, no podrán modificar la cotización del dolar, bajar el riesgo país o lograr que las acciones suban. Por lo cual, sólo perderían energías en lo que no les reporta nada. Y dejarían de encauzarlas en hacer bien su trabajo para llevar el pan a sus casas. Como ellos, millones de personas hoy salieron de sus casas con el mismo objetivo, y a pesar de todo. No queda otra. Dedicarnos a lo que nos toca.

Agradezco a Dios por darme este sencillo mensaje a través de aquellos trabajadores. Lo que ellos están experimentando es lo que necesitamos hacer la mayoría de quienes nos esforzamos día tras día para cubrir nuestras necesidades. Las angustias por la economía dejémoslas para un reducido grupo que no cuenta monedas sino millones y que tiene su plato de comida asegurado pase lo que pase.

Mande quien mande, gobierne quien gobierne, pase lo que pase, hay algo que no cambiará: la necesidad de seguir trabajando. Dediquémonos a eso. Hacemos Patria realizando nuestra tarea con dignidad. Y lo que no esté a nuestro alcance manejar, confiémoslo al Gran Gobernador del Universo. En él podemos encontrar seguridad en medio de la incertidumbre y calma en el más fuerte terremoto. 🙏

Lic. Santiago López Blasco

 

Carta a un ex combatiente de Malvinas

Escribo esta carta a cualquier ex combatiente que desee leerla, luego de acompañarlos por primera vez para mí en el acto del 2 de abril en la plaza San Martín de Retiro, CABA.

¿Fuiste Vos que me dijiste hace un rato en la plaza San Martín de Retiro estas frases que calaron hondo en mi corazón?

  • “El gran drama no fue allá, sino acá cuando regresamos”.
  • “Hace poco dejé de tener pesadillas sobre la guerra”.
  • “Allá cambiamos un jeep por una bolsa de comida”.
  • “Cuando me tomaron prisionero ahí estuve un poco mejor”.
  • “Cada año, estos tres meses que duró el conflicto son muy difíciles para mí”.
  • “Todavía sigo con tratamiento psicológico”.
  • “Sufro estrés post-traumático”.

Hoy, 2 de abril de 2019, a 37 años de aquella noche helada cuando a las 4 am pisaste las Malvinas para recuperarlas, quiero decirte que fui por primera vez a un acto en tu conmemoración. Sí, con vergüenza te digo que en casi 42 años de vida recién hoy fui a honrar a los caídos y veteranos, con mi humilde presencia. Sinceramente esperaba encontrar cortada la avenida Libertador por la multitud que hubiera ido a saludarte, ya que hay tantos que parecen desvivirse por interrumpir el libre tránsito en el centro porteño cada día por diferentes reclamos. Pero no. En la plaza había más autoridades del Gobierno, integrantes de las diferentes fuerzas, veteranos y familiares que ciudadanos argentinos queriendo acompañante en esta fecha tan crítica para Vos.
Para mí, las Malvinas fue una guerra que perdimos, como le sucede a todos los que combaten, ya que ninguna tiene verdaderos ganadores. Fuiste allá sin poder elegir ya que la soberbia y avaricia de los gobernantes de turno te empujaron a esa loca aventura irracional. Pero para Vos, Malvinas no es lo mismo que para mí. Para Vos, que ya tenes alrededor de 60 años, que ya no sos aquel pibe al que le dieron un fusil y lo mandaron a la muerte, Malvinas terminó siendo tu vida. Imagino que no hay un día que no venga a tu mente algún recuerdo de aquello. El tema es que no fue algo positivo para tu vida. Porque las heridas emocionales fueron muchísimo más graves que las que te ocasionaron las balas, bombas y proyectiles. Aquellas se sanaron pronto. Quizás te quedaron secuelas. Pero las del alma, las del corazón, esas no hay médico ni cirujano que te las haya podido curar. Probablemente te afectaron muchísimo, al punto de condicionar el resto de tu vida.

Te confieso que gusto verte sonreír. Observarte en silencio abrazar a tus camaradas en el reencuentro para el acto de esta mañana. Se te veía feliz. Aunque quizas esa sonrisa expresaba el gozo de volver a comprobar, al apretar contra tu cuerpo al otro, que era real. Ambos estaban vivos. No era una pesadilla irónica de una noche más. Y que lindo que después del acto se iban a comer juntos, no como en las islas que no tenían casi con que alimentarse.
Me conmovió escucharte contar algunas experiencias con dignidad, aplomo y dolor todavía a flor de piel. Te hablé poco. No me era fácil estar delante de un héroe. Y menos delante de varios juntos. Por eso preferí el silencio porque siento que tengo mucho que aprender de Vos y de esta causa que forma parte del ser argentino.
Te cuento que hasta anoche tarde no pensaba ir a verte. Pero ví un documental viejo que me movió a la acción. Decidí orar a Dios por Vos, por tu familia y por la de aquellos que ya no están. Siento que pedir al todopoderoso por alguien es lo mínimo y a la vez lo máximo que se puede hacer por el otro. Pero no lo único. Así que antes de irme a dormir, decidí que este no sería un 2 de abril más.
Por mucho tiempo pensé que el gobierno y tu familia eran los únicos responsables de ayudarte. Te pido perdón. Yo también podía haber hecho algo por Vos. Si hoy me mostraste que a veces tan sólo necesitabas hablar. Que valorabas que te haya ido a ver, hasta expresando un sentido gracias. Y que apreciaste el libro sobre la salud emocional que llevé para regalarte deseándo que al menos una frase pueda traer alivio y esperanza a tu corazón valiente pero frágil como el mío. Fue un honor, como te dije, estrechar tu mano firme y entregarte ese obsequio. Hasta me preguntaste cuánto costaba a lo que te dije mirándote a los ojos que ya estaba pago y era muchísimo menos que el que Vos pagaste por la Patria. Espero visitarte en tu centro de ex combatientes, para tomar algo juntos y conversar un poco más. Y desde ya aguardo con ansias el libro que vas a publicar este año. Te felicito por animarte a revivir todo aquello y ayudarme a conocerlo. Mirá si te habrá sido difícil que recién lo estás pudiendo hacer casi 40 años después del conflicto.

Querido ex combatiente, te pido perdón por ser esa Patria por la que te brindaste pero que desde que regresaste te da vuelta la cara. En este día sigo pidiendo a Dios por Vos. Confia en Él. Lo que nuestro egoísmo no te brinda, podes recibirlo con creces de parte del Comandante del Universo. Él nunca mirará para otro lado. Como estuvo con Vos en las islas, estará también cada minuto de tu vida. Ah, y preparate porque prometió terminar para siempre con la maldad de este mundo. Esa que Vos más que nadie vivió en carne propia. Él secará tus lágrimas, porque ya no habrá más muerte, ni dolor, ni clamor porque estás cosas habrán pasado para siempre (Apocalipsis 21:4). ¡Que así sea!

Reflexiones en el eclipse lunar

Mañana lunes tengo que trabajar. Pero, como tantos otros, estoy mirando la luna. Más grande y brillante que nunca, engalana la noche despejada de Buenos Aires y promete ofrecernos un espectáculo único con su eclipse.
Hace un rato le saqué unas fotos cuando salía escapándose de las ramas de los árboles que buscaban atraparla para no dejarla levantar vuelo. Estaba algo amarilla, como desperezándose en los primeros momentos de su noche especial.

Luna llena eclipse

De a poco fue ganando altura, como para que todos la veamos sin ningún obstáculo de construcción humana. Allí está, en su escenario, donde va a interpretar un imperdible unipersonal. Hasta las estrellas parecen haber desaparecido ante su magno brillo. Quizás todas ellas, al igual que nosotros, se convirtieron en espectadoras del magnífico suceso celeste.

luna llena

Pensaba irme a dormir y despertarme más tarde, cuando dicen los especialistas que la luna tomará un color rojizo. Escribo un poco. Paro. La miro. Sigo escribiendo. Me detengo. La observo de nuevo. En cada mirada la veo distinta. La luz que irradiaba sobre las cerámicas de la terraza ha ido perdiendo brillo. Ese que mi hijo definió antes de dormirse “como igual a una luz de led”.
El espectáculo continúa. Decido quedarme y disfrutarlo segundo a segundo, como tantos otros en todo Sudamérica. Ahí bien arriba está ella. ¿Se estará poniendo tímida ante tantas miradas provenientes del hogar que rodea cada día? Parece que sí, por eso se está escondiendo un poco. No está acostumbrada a ser el centro de atracción. Seguro le parece raro y se pregunta ¿Que pasa que todos dejaron las series y hasta se van a dormir más tarde sólo por mirarme? ¡Me van a hacer poner colorada!

eclipse luna

El proceso del eclipse anunciado en los medios se va cumpliendo con precisión matemática. No se adelanta ni se demora. Todo es tan perfecto allá arriba. Ojalá lo fuera así acá abajo también. ¿Será fruto de la casualidad que la reina de la noche realice su obra sobre el oscuro escenario en forma tan exacta? Me cuesta creer que sea casual. Si hasta cuando, al menos yo, me esfuerzo por cumplir mis deberes con la mayor responsabilidad, algo se me va de las manos y no sale como lo planeaba. Más bien me parece causal, en vez de casual.
¿Que rating tendrá la luna en este momento, a medida que avanza en su unipersonal? ¿Cuántas fotos le habrán sacado? ¿Cuántos canales de tv están transmitiéndola en vivo? No sé. Todos pueden verla. No hay que pagar abonos ni suscripciones. Sólo invertir un poco de nuestro recurso más valioso: el tiempo. Al hacerlo, a la vez que nos maravillarnos con la naturaleza, recibimos un efectivo tratamiento contra el estrés y la ansiedad. Al menos yo me siento relajado, calmo, reflexivo al observar como la luminaria de las penumbras se sigue escondiendo poco a poco. Que bien nos haría dejar a un lado más seguido el brillo de las pantallas que nos inquietan con su ritmo vertiginoso para buscar el que viene de arriba y que nos llena de paz y serenidad.
Le queda poco a la luz brillante que había hace un rato. Al chocar pálida contra las paredes y techos ya casi no genera sombra. Se va ocultando por completo, según el cronograma que fue establecido para el show de esta noche. Millones de rostros nos dirigimos a ella. Y sí, ¡la estamos haciendo sonrojar poco a poco!

eclipse luna

Los minutos avanzan y se acercan las 2:12 am, el horario anunciado como el que mostrará el fenómeno en todo su esplendor. Es impactante como se fue transformando del brillo marfil al suave tono rojizo que la disfraza momentáneamente. Trato de calibrar mi cámara amateur para lograr alguna foto medianamente decente. A pesar del esfuerzo, creo que mi mejor captura no aprueba el examen. En su máxima expresión de timidez, la luna irradia muy poca luz, lo suficiente para que disfrutemos hasta que este suceso se repita dentro de dos años.

eclipse luna

El eclipse va dejando atrás su climax. Lentamente pareciera que la protagonista se fue acostumbrando a tantas miradas. En el borde derecho, que antes comenzó a oscurecerse, comienza a asomarse algo de su brillo característico. No esta tán sonrojada como hace un ratito. La miramos más y más fuerte para ver si se avergüenza por un momento más. Pero no. Cumple con su plan a la perfección y el brillo blanquecino va ganando terreno en su semblante.
Seguimos mirándola. Quizás ya somos algunos menos. ¡Que bien que nos hace mirar para arriba y apartar la vista de todo lo que nos rodea acá abajo en la Tierra! Mientras ella me va abrazando más intensamente con su brillo creciente, siento que me hace bien interiormente sentirme pequeño ante la majestad que ví esta noche. Realmente me hace bien. Me ubico en el lugar donde siempre debería estar. Porque cuando me sobrecargo creyéndome, consciente o inconscientemente, el centro del Universo, la vida me demuestra que no me conviene enfrentarla así. Hasta a veces me derriba y me deja tirado. Es ahí cuando no tengo opción y miro para arriba. Si lo hiciera seguido, quizás cada día, tendría mucha más de esa tranquilidad que viene del cielo. No tanto por la luna y los demás astros sino por quien los creó tanto a ellos como a mí. La energía que me da el sol y la serenidad que contagia la luna, no son más que pálidos reflejos de lo que Dios desea brindarme en cada momento de la vida.

¡Que paz hay en mirar hacia arriba! Si lo hice hoy, ¿porque no lo puedo hacer mañana? No hay eclipse, es cierto. Pero habrá alguien esperando para escucharme, fortalecerme y sostenerme. Voy a probar. Si al fin y al cabo dediqué este rato para observar un cuerpo sin vida que gira alrededor de la Tierra y me hizo tan pero tan bien, como no voy a invertir un poquito para encontrarme con el Autor de la vida, que hoy solo me dió una muestra de lo lindo que quiere tratarme cada vez que mire hacia arriba.

eclipse lunar

Texto y fotos: Lic. Santiago López Blasco

Crimen en Vte. López: ¿Qué fué lo más grave?

Ayer, 8 de enero de 2019, me tocó pasar por la esquina de Av. Maipú y San Martín, en Vicente López, Buenos Aires. Al llegar ahí con mi auto, me sorprendió la enorme cantidad de patrulleros, policías y vecinos que había. Obviamente pensé “acá pasó algo grave”.

Escena del hecho. Foto: Mario Sayes.

Busqué en twitter y me enteré que sólo unos minutos antes que yo pasara por esa esquina, cuatro ladrones habían robado una financiera y se habían tiroteado con un policía que custodiaba el lugar. Lamentablemente el teniente primero Marcelo Acuña de 52 recibió al menos un disparo en el pecho que terminó con su vida.

Teniente 1ero. Marcelo Acuña (QEPD)

Los delincuentes huyeron del lugar pero tres de ellos pudieron ser detenidos. Según informan los medios, dos de ellos son ex policías que sirvieron en la fuerza hasta hace unos años atrás pero fueron dados de baja. ¡Y hoy son ladrones!

Ex policía detenido. Foto: Mario Sayes.
Ex policía detenido. Foto: Mario Sayes.

Me pregunto qué es lo más grave que pasó ayer. A primera vista sería la muerte de una persona que hacía su trabajo. Pero si vamos más a lo profundo, podríamos pensar en Ángel Martínez y Adrián Romero, los ex policías devenidos en delincuentes. ¿Qué los llevó un día a enrolarse en la fuerza de seguridad? ¿Cuáles son sus valores? ¿Qué sueñan para sus vidas? ¿Cómo puede ser que un día estén en una vereda y al otro se crucen a la de enfrente?
Pienso en ellos y en nuestra sociedad carente de convicciones firmes. Hoy estamos acá pero mañana allá. Decimos que creemos en esto para luego dejarlo. Nos identificamos con una filosofía o ideología para más tarde deshecharla. Y así vamos por la vida. Como buscando un oasis de agua fresca que no es más que un ilusorio espejismo en este desierto.
¿No será hora que nos comprometamos con algo o con alguien? ¿Porqué no escoger un camino y andar por el? ¿Y si nos dejamos la misma camiseta puesta?
Ayer por la tarde también observé algo. Era una veleta de esas que indican la dirección del viento. No tienen una posición ni dirección fija, simplemente se acomodan a donde las llevan las circunstancias. ¿Seremos a veces como esos elementos de chapa?
Pensemos a largo plazo. Elijamos el camino de la honestidad, el de ser buena gente, el de no avergonzarnos de lo que hagamos. Así estaremos en paz con nosotros mismos, lograremos resultados que no se echan a perder fácilmente y marcaremos una huella digna de seguir por otros.
Pido consuelo a Dios para los familiares y allegados del teniente fallecido y también que este caso nos ayude a reflexionar en lo esencial de la vida: nuestros valores, nuestra esencia.

Lic. Santiago López Blasco

EN LA MARCHA DEL ORGULLO LGBTIQ

Es sábado 17 de Noviembre de 2018. Llovió por la mañana y está algo fresco. El sol lucha tenazmente con las nubes para estirar sus rayos. El viento lo ayuda y de a poco el astro rey va logrando su objetivo poniéndole más color a la jornada.
Nunca había imaginado ir a la Marcha del Orgullo LGBTIQ pero allí estoy. No me identifico con las iniciales que resumen las elecciones sexuales de los participantes. Pero me doy cuenta que soy como todos ellos. Ni más ni menos. Ni mejor ni peor. Soy un ser humano y eso basta para sentirme un igual. Por debajo de la ropa que elegimos para vestirnos, los roles que desarrollamos para sentirnos realizados y tantos elementos superficiales de los que nos apropiamos, somos personas. Y nada más.

Plaza de Mayo

Estoy en ese evento porque deseo obsequiar muchos ejemplares de un libro que trata sobre el manejo de diferentes problemáticas de la salud emocional tales como la depresión, la ansiedad, el estrés, etc. Me hizo muy bien a mí y conseguí varios para compartir. Dos semanas atrás sentí en mi corazón que tenía que ir a ese evento y ahí estoy. Felizmente dos amigos se sumaron a la idea y vamos juntos.

Con Gisela y Ariel en la marcha

Doy los primeros pasos en la Plaza de Mayo, con cierta cautela. Observo a mi alrededor. En el escenario suena la música en vivo. Los vendedores ambulantes ofrecen merchandising multicolor. Los jóvenes se maquillan con diversos motivos, en el rostro y en el cuerpo. Hay personas disfrazadas que llaman la atención. Me acerco a un grupo que fuma marihuana y me pongo a conversar. Dos de las chicas se dan un beso apasionado al lado mío. Todos aceptan los libros de regalo. Por allá hay una pareja de hombres sentados en la vereda. Me agacho para hablares y también reciben el obsequio. Por ahí hay un travesti disfrazado con un vestido estridente y un decorado en su cabeza. Junto a su compañero aceptan con gusto el libro. Un muchacho vestido de novia camina por Diagonal Norte. Con gratitud se lleva su ejemplar de lectura. Así distribuyo decenas y decenas de libros sin tener ningún problema con nadie. Todo lo contrario, con cada uno dialogamos, sonreimos, nos miramos, y hasta nos abrazamos. Somos personas.

El libro “El poder de la esperanza”

Unos pocos de quienes reciben el libro me preguntan si tiene algo que ver con Dios. Les explico que la salud emocional se relaciona con la fisica y con la espiritual, por lo cual el libro habla de eso. Los animo a buscar en ese material lo que les pueda ser útil. Entonces el aparente prejuicio se diluye, aceptan el obsequio y dicen que lo leerán.

Personas de todas las edades recibieron el regalo

Sigo caminando y me pregunto porque habrá ese preconcepto de muchas personas en relación con Dios. ¿Será responsabilidad de las religiones? En eso observo que la catedral de Buenos Aires está cerrada, vallada y custodiada por la policía. El mudo edificio parece gritar: ¡ESTE LUGAR NO ES PARA USTEDES. MANTÉNGANSE LEJOS! Pero recuerdo al Carpintero de Galilea. Él no se distanciaba de nadie. Toda persona era valiosa a sus ojos. Su preocupación era cómo poder aportarle algo al prójimo. No temía que algunos “santulones” de la época lo tildaran de “amigo de pecadores”. Si bien no aprobaba ciertas conductas, se relacionaba profundamente con todos. Me gusta pensar en Jesús. Él no hubiera cerrado la puerta ni generado distancia con nadie. Hacía lo que fuera necesario con tal de bendecir y darle una vida mejor al otro, porque amaba a todos por igual.

La catedral

Junto a dos amigos regalamos más de 350 libros durante casi tres horas. Nos sentimos tratados muy bien. Estamos satisfechos con la tarea realizada. Soñamos que así como ese libro nos hizo bien a nosotros, también pueda ayudar a otros. Sobre todo agradecemos a Dios porque esa tarde comprendimos mejor que desde el respeto podemos enriquecernos unos a otros. Desde la valoración logramos aportar en vez de demandar. Y desde el amar pudimos acercar en vez de distanciar.

El libro se puede descargar gratis de https://libro.esperanzaweb.com

Lic. Santiago López Blasco

Un joven que quiso pagar por los libros

Leo y Walter: Agradecidos en el accidente

Suelo salir a correr los domingos por la mañana. Pero como ayer no pude, aproveché el lunes feriado para hacer ejercicio.
Iba trotando por el parque General Paz, en CABA, cuando ví a dos muchachos que atrajeron mi atención. Uno estaba sentado en el pasto al lado de cordón y el otro inclinado sobre una moto que estaba parada sobre su pata de apoyo. Pasando por al lado ví que ambos tenían lastimaduras en sus brazos. Entonces me acerqué a preguntarles que les había pasado y a ponerme a disposición para lo que necesiten.
Me titularon que habían tenido un accidente en la moto mientras iban por la siempre transitada avenida General Paz. Un auto los había encerrado y tocaron con la rueda delantera de la moto el paragolpes trasero del auto, lo que los desestabilizó y ocasionó la caída. Les presté el teléfono para algunas llamadas y les conseguí una botella de agua mineral para que tomaran mientras esperaban que sus familiares los vinieran a buscar.

Av. General Paz donde fué el accidente.

Charlando con ellos supe que les sucedió el accidente mientras iban de camino a su trabajo ya que ambos son cocineros. Walter tenía más heridas pero estaba bien anímicamente. A Leo se le veían menos consecuencias pero se encontraba conmocionado. Lloraba desconsoladamente. Decidí quedarme con ellos hasta que vinieran sus familiares.
Compartiendo ese tiempo comprendí que a Leo le dolían mucho más algunas heridas que tenía en su corazón que las recientes que sufría su cuerpo. Son las heridas del alma. Esas que no se curan tan fácil. La pérdida trágica de un ser muy amado para él hace sólo tres meses lo dejó profundamente afectado.

Al sufrir el accidente, Leo sintió que ya eran demasiados golpes para él y cuando Walter lo ayudó a levantarse del asfalto atinó a arrojarse debajo de los autos que pasaban. Allí estuvo su primo para frenarlo e impedir un desenlace fatal. Las heridas invisibles más las visibles eran una carga aplastante para alguien de físico robusto y apariencia fuerte.
Les pregunté si eran creyentes en Dios y ambos me dijeron que sí. Entonces les comenté que yo también creía en Dios y que me parecía, por lo que ellos me describieron, más lo que vieron unos ciclistas que pasaron, que Dios los había protegido de algo mucho peor. Como solemos decir “la sacaron barata”. Entre los tres reflexionamos en cómo habían sido protegidos, en cuestión de segundos:

– No pegaron contra el guarda rail al caer, aunque circulaban cerca y rápido.
– A Leo se le salió el casco en la caída pero luego de haberlo protegido del golpe ya que se lo veía raspado.
– Los autos pudieron frenar y no atropellarlos, en una avenida donde hay un intenso tránsito hasta los días feriados.
– Leo no estuvo sólo sino que su primo lo salvó de tirarse para acabar con su vida.

Enumeramos estos puntos y Leo, algo más tranquilo, dijo: “Dios nos cuidó. Le agradezco por eso”.
Al rato llegaron sus familiares para buscarlos pero antes de despedirnos hicimos una oración a Dios agradeciendo su cuidado y pidiendo una pronta recuperación. Nos dimos un abrazo, no muy efusivo de mi parte para evitar ocasionarles más dolor, y registré el celular de uno de ellos para consultarles como se iban recuperando.
Walter se fue manejando la moto y Leo subió al auto con dificultad por los dolores que tenía. Antes de terminar de entrar al vehículo me miró, levantó el dedo pulgar de su mano derecha y esbozó una sonrisa para decirme “gracias” una vez más.
La moto y el auto partieron. Y yo me quedé mirando un momento el tránsito de la General Paz. Pensé en cuánto necesitamos enfocarnos más en lo positivo que en lo negativo de la vida. Siempre habrá un rayo de sol en medio de las nubes, una flor entre los yuyos, una sonrisa en la tristeza. Un motivo para agradecer a Dios a pesar de aquello que nos afecta.

Lic. Santiago López Blasco

Victoria: Amor en vez de rencor

La tarde del sábado presentaba un precioso clima primaveral en Buenos Aires. Los rayos del sol me invitaban a salir para sentir su abrazo templado. Me dejé seducir por el astro rey y luego de caminar unas cuadras me acerqué al hospital Tornú para ver si podía darle una palabra de ánimo a alguien, orar por quien lo necesite y regalar algún libro que fortalezca la esperanza.
Transité las arboladas calles internas del hospital y luego de dialogar con un hombre en situación de calle me acerqué al pabellón de internación. Le obsequié libros a unos familiares de pacientes y me vi una señora que me parecía conocida. Al mirarla me sonrió porque efectivamente ya nos habíamos encontrado dos semanas atrás en ese mismo lugar.
Ella es Victoria. Seguía cuidando a su mamá que sufrió un ACV hace casi 4 meses. Tanto la otra vez como ahora, Victoria irradiaba una alegría que casi desentonaba en el lugar. Habla con entusiasmo. Sonríe. Es pura energía.
Le pregunté como estaba su mamá y me dijo que con algunos pequeños progresos pero que los médicos dicen que no recuperará su movilidad. De todos modos Victoria disfruta de cada mínimo movimiento, gesto o acción que hace su madre. Y está con ella todos los días entre las 10 de la mañana y las 19hs. Le habla, le da besos, la abraza, la atiende, la acomoda, se brinda por entero. Hasta dejó su casa donde vivía para estar este tiempo en la de su hermano, cerca del hospital para cuidar a su mamá. Sus clientes que atiende a domicilio como peluquera la esperan para cuando regrese a trabajar.
Escuché con atención lo que me contaba de cómo cuidaba a su madre cada día y le dije algo casi dando por sentado que era así: “Usted se brinda de esta forma en gratitud por todo lo que su mamá le dió a lo largo de la vida, ¿verdad? Su respuesta me impactó.
Sin perder su amable sonrisa me dijo, “en realidad no le estoy devolviendo lo que ella me dió. Sino que doy lo que no recibí”. Abrí más mis oídos y me acerqué un paso para escuchar lo que venía porque no sería algo más.
En confianza abrió su corazón. “Mi mamá me abandonó cuando yo tenía sólo 5 años y vivíamos en Formosa. Me criaron mis abuelos. La veía muy cada tanto. Y ella le decía a todos que yo era una sobrina. A mis 24 años cuando me casé la ví por última vez y recién hace 5 meses nos reencontrarnos. Justo unos días antes que tenga el ACV”. El reencuentro fue toda una experiencia ya que Victoria sentía miedo de su mamá y no se animaba a ir a verla. Entonces unos familiares la “engañaron” invitándola a ir de paseo a un lugar y la llevaron a la casa de su madre.
Antes que ella sufra el grave problema de salud que la aqueja, pudieron hablar y su madre le pidió perdón por todo. Vicky lo aceptó de corazón.
Parece de película. Porque esa no suele ser la actitud habitual de las personas. Dar un perdón así a quien le ha causado tanto sufrimiento. Pero Vicky dice “Yo la amo. Ella me llevó en su panza 9 meses. Es mi mamá”. Lo dice con palabras emocionadas y sobre todo con acciones.
Finalizando nuestra charla me invitó a pasar a la habitación para conocer a su mamá. Aunque estaba dormida le ofrecí elevar una oración a Dios por su salud y aceptó con gusto. Vicky es una mujer de fe. Terminada la plegaria vino la despedida. Le dió varios besos a su mamá. Acomodó con cuidado las almohadas. Le ubicó con delicadeza los brazos. Avisó a las enfermeras de algo que observó. Volvió a besar a su mamá y nos retiramos.
En cada palabra, cada sonrisa, cada cuidado, cada beso; Victoria muestra que ella eligió que actitud tener con su mamá. Y escogió el amor. Ese amor que no recibió pero que prefirió brindar. Y lo muestra con esa sonrisa que ilumina las tristezas y preocupaciones del hospital. Feliz en medio del drama, porque finalmente puede compartir su vida con su mamá y disfrutar, por ejemplo, hace pocos días, del primer día de la madre junto a ella.
Algunos sugieren que Victoria está loca por ser así. Otros dicen que no debería brindarse a su madre porque no recibió nada de ella. Vicky se lleva las dos manos a la parte izquierda del pecho y sólo dice que todo le sale del corazón. Un corazón que eligió el amor en vez del rencor.

Ser ejemplo: Adolescente evita el suicidio imitando a sus padres.

Es habitual hoy en día que muchos padres vean como un signo de madurez y respeto a sus hijos el evitar inculcarles algún tipo de fe. “Hay que dejarlos que ellos elijan cuando sean grandes”, suelen decir.
Los padres de Aldi Novel Adilang, un adolescente indonesio de 18 años, piensan diferente. No solo piensan, actúan distinto. Por eso trataron de compartir con su hijo sus hábitos espirituales, evidentemente convencidos de que si esa expeciencia era de beneficio para ellos, sería de igual modo para él. ¡Y eso salvó a su hijo del suicidio!

Aldi Novel Adilang

El muchacho trabajaba cuidando una balsa de pesca mar adentro. Sólo veía personas una vez a la semana cuando iban a retirar los pescados y a llevarle provisiones. Pero en el mes de julio los fuertes vientos que azotaron esa zona provocaron el corte de la cuerda que anclaba esa balsa al fondo marino y quedó a la deriva, ¡por 49 días!

La balsa de Aldi Novel Adilang

Durante ese tiempo se alimentó pescando, cocinando los peces con madera de su misma balsa y tomando agua del mar filtrada con su propia ropa. Esto fue importante pero hubo algo más determinante para la supervivencia de Aldi.
Él comenta que unos diez barcos pasaron cerca suyo pero no se detuvieron a rescatarlo, quizás por no verlo. Entonces había perdido toda esperanza de volver a ver a su familia y pensó en quitarse la vida arrojándose al océano. ¿Porqué no lo hizo? ¿Dónde encontró fuerzas para continuar aún sin ninguna esperanza?
Allí perdido en el mar recordó que sus padres le decían que si en algún momento se encontraba angustiado tenía que orar a Dios. ¡Y así lo hizo! Además tenía consigo una Biblia que leía con devoción.
A muchos kilómetros de distancia, sus padres habían sido informados de su desaparición. ¿Y que hicieron? Lo mismo que su hijo. Clamaron a Dios para que lo cuidara y apareciera con vida. Evidentemente esos padres vivían lo que le enseñaban a su hijo y eso marcó tanto al joven que los imitó en el momento más crítico de su existencia.

Luego de 49 días, que sólo él sabe como pasó, un barco detectó las señales de radio que Aldi emitía con un aparato que le había regalado un amigo y lo rescató.

Es muy emocionante ver el video de cuando lo suben a la gran embarcación, a 125km de donde había estado anclada la balsa. En la cubierta del barco recibió las primeras atenciones, comió algo, bebió, lo taparon con una manta mientras juntaba fuerte sus manos para agradecer a quien estuvo con él y lo ayudó a mantener la esperanza cuando ya las había perdido todas.
¿Qué hubiera pasado si esos padres pensaran como tantos hoy y no le hubieran enseñado nada de su fe? Habría un hogar enlutado por la tragedia y un futuro sin protagonista que lo viva.

Fue rescatado cerca de la isla de Guam

El reencuentro con sus padres

Se podrían obtener muchas lecciones de esta historia. Sólo titulo algunas:

– Los padres que realmente viven algo que les hace bien, se lo compartirán a sus hijos. Los que no tienen una experiencia espiritual se escudarán en una aparente madurez para explicar porqué no le enseñan nada a sus hijos. En realidad no tienen nada en su interior para compartir. Están vacíos y no pueden dar lo que no tienen. Esto se comparte por desborde. Te tiene que rebalsar para que ayude a otros.

– Los hijos no siempre recordarán los discursos que le den sus padres pero siempre tendrán en su corazón el ejemplo que hayan recibido.

-Dios no siempre evita los problemas, pero si se lo permitimos está con sus hijos para acompañarlos y ayudarlos a resolverlos, su debido tiempo.

-La Biblia no es un mito antiguo sino la luz de Dios para alumbrar nuestras vidas cada día y en toda circunstancia.

-La oración no es hablar sólo como un loco. Es abrir el corazón a Dios como a un amigo que siempre está.

-Los planes de Dios van mucho más allá de darnos lo que pensamos que necesitamos. Él quiere ayudarnos a desarrollar la vida espiritual. Porque nosotros priorizamos lo terrenal y pasajero pero él lo permanente y eterno.

Video del rescate

#ContagiARValores

Lic. Santiago López Blasco.

¡Primavera para siempre!

Llegó el 21 de septiembre y con esta fecha llega todo el color, la calidez, la belleza y el optimismo de la primavera. Es la estación del año que más nos inspira. ¿Porqué será?

Llegó la primavera

Anne Bradstreet fué la primer poetisa que publicó un libro en Estados Unidos, allá por 1678. Había nacido en Inglaterra pero junto a su familia cruzó el océano Atlántico en busca de nuevos horizontes. Quizás reflexionando en las carencias que los motivaron a dejar su tierra y en las oportunidades que encontraron, escribió:

“Si no existiera el invierno, la primavera no sería placentera, y si no pasamos por la adversidad la prosperidad no sería bienvenida”.

El otoño quedó en el pasado. Sus tonos ocres, mortecinos ya no están. Las hojas secas no crujen bajo las suelas. La melancolía que observa las hojas caer de los árboles fue superada. También quedó atras el crudo invierno. Sus temperaturas gélidas no nos paralizan más. La escarcha dejó de convertir las calles y campos en un congelador natural. El vapor que acompañar las palabras al salir de los labios en las mañanas nos abandonó. El sol le gana terreno a la luna y asoma antes sus rayos para abrazarnos calidamente. El placard recibe los pesados abrigos y nos ofrece vestirnos a tono con la nueva estación.

¡Llegó la primavera! Y nos dibuja una sonrisa en el rostro con los regalos que trae consigo. Lo más precioso es el don de la vida que observamos en las flores que nacen para dar origen a los frutos que multiplican la naturaleza y alimentan nuestro ser. Es eso lo que nos inspira de esta época preciosa del año. ¿Acaso la más linda?

Aquella poeta comparaba el invierno con la adversidad y la primavera con la prosperidad. En la estación fría, por las bajas temperaturas y el menor tiempo de luz solar, hay menos vida. En la primavera se dan las condiciones para que todo vuelva a renacer. Y así es la vida. A todos nos toca pasar inviernos, más crudos o menos, pero fríos al fin. Hay lugares del mundo donde el invierno es muchísimo más duro que en otros. Lo mismo sucede con nosotros. A veces sentimos que el invierno que nos toca nunca terminará. Pero hay una esperanza, la primavera comenzará. ¡Sí, llegará, aunque parezca que nunca ocurrirá!

El desierto de Atacama floreció

En el año 2017 sucedió un extraordinario fenómeno natural en el lugar más árido del mundo, el desierto chileno de Atacama. Las abundantes lluvias del fenómeno del Niño hicieron que miles de bulbos, en apariencia inertes, germinaran y llenaran de flores aquel seco lugar. El desierto se convirtió en una pradera. La aridez en fertilidad. Las piedras perdieron protagonismo ante los bellos pétalos. La muerte dió lugar a vida.

Las flores de Atacama (Infobae)

La primavera es hermosa pero tiene un problema, se termina. El ciclo de la vida traerá el calor del verano y luego otra vez lo que ya sabemos. ¿Sería lindo vivir siempre en primavera?

Siento que sería maravilloso disfrutar todos los días de esta preciosa estación. ¿Te pasa lo mismo? ¿Tendré que irme a vivir a Trujillo en Perú, a Cochabamba en Bolivia o a Medellín en Colombia, ciudades de la “eterna primavera”? ¡Tengo buenas noticias! Existe la posiblidad de vivir de verdad una primavera sin final. Donde las flores nunca se sequen y la vida siempre sea de color.

En sus maravillosos planes de amor para sus hijos, Dios nos ofrece esa experiencia que hoy tan solo vivimos como una muestra durante un poco de tiempo cada año. Esta vida, con sus otoños e inviernos, un día ya no será más. La primavera eterna florecerá para nunca marchitarse. El libro bíblico de Isaías describe lo que sucederá y que todos estamos invitados a disfrutar:

“Que se alegre el desierto, tierra seca; que se llene de alegría, que florezca, que produzca flores como el lirio, que se llene de gozo y alegría. Dios lo va a hacer tan bello como el Líbano, tan fértil como el Carmelo y el valle de Sarón. Todos verán la gloria del Señor, la majestad de nuestro Dios”.(Isaías 35:1‭-‬2)
Atacama florido (Infobae)

Comenzando esta estación pienso que nos gusta tanto porque nos transmite vida. Esa vida que quisiéramos tener siempre pero que sabemos que en algún momento se marchitará. Es porque no fuimos creados para dejar de existir sino para vivir por siempre. Ir a vivir al lugar de la eterna primavera es gratis. Jesús ya pagó el pasaje para cada uno. También tiene alojamiento asegurado. No en un hotel pasajero sino en una vivienda permanente. A nosotros no nos cuesta nada, tan solo aceptar que su primavera es mejor que nuestro invierno. A Él le costó mucho, en realidad todo. Dejó su primavera para venir a nuestro invierno y aquí murió por el frío de nuestra maldad. Pero volvió a la vida como las flores en primavera, para no dejarla nunca más y disfrutarla con nosotros por siempre.

Tal vez te parezca imposible que la primavera de Dios pueda ser real. Cuando esas dudas te asalten recordá el desierto de Atacama. La aridez más extrema, se convirtió en un floresta.

¡Feliz primavera!

Lic. Santiago López Blasco