LENGUAJE INCLUSIVO: ¿COMUNICACIÓN PROGRESISTA O RETRÓGRADA?

Hace un rato recorría tranquilamente el face cuando ví un post que cautivó mi atención. Era de la Facultad de Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba, donde se utilizaba el llamado “lenguaje inclusivo”. Hice un comentario pidiendo que manejen el único idioma oficial del país y varias personas salieron a criticarme. Ante eso, comparto a continuación mi argumentación que muestra que esa aparente modalidad progresista, es en realidad retrógrada, si la analizamos desde las teorías de la comunicación.

Me pregunto ¿cómo puede ser que una entidad educativa asuma en forma unilateral que todo el mundo maneja esa forma de comunicarse y lo utilice en sus medios oficiales? La lógica indica que si uno desea comunicarse con otro, debe manejar el código que tiene en común con el otro. A veces uno no maneja el idioma oral pero hasta con un gesto logra comunicarse. Eso es comunicación, viene de lo que tenemos en común. Pero que una entidad se exprese con el llamado lenguaje inclusivo, en realidad es imposición.

Te explico por qué.

Esa forma de expresarse revela un enorme atraso en cuanto a la aplicación de las teorías de la comunicación. Ya que se basa en la presuposición que endiosa al emisor, el cual puede hacer lo que desee, asumiendo que le inyecta la “jeringa hipodérmica” (así se llama una de las teorías) al receptor, que tiene un rol pasivo en el proceso y simplemente acepta y reacciona positivamente a lo que recibe.
Pero las teorías más avanzadas en esta materia se enfocan en el rol activo del receptor y valorizan la elaboración del mensaje y la elección de los medios para lograr el propósito que persigue, siempre en base a la realidad del receptor.

Entonces, si hay un código que manejamos todos en Argentina, es decir el idioma español ¿por qué se usa uno que tan solo maneja una minoría? No tiene sustento comunicacional. Se entendería que un grupo de personas que tienen esa filosofía se manejen entre ellos así, si lo acuerdan en forma implícita o explícita. Pero que una entidad lo haga, aún más, siendo pública, es una aberración comunicacional. En realidad, es solo moda y oportunismo barato.

El tiempo mostrará como desaparece esta modalidad absurda y sin sustento académico, al menos de las entidades públicas y de todas aquellas que en realidad deseen comunicarse, a partir de lo común. Sin sumar ruidos innecesarios en el proceso.

😃 [Reírse, con la pala en la mano] 👷‍♂️

Dos humildes trabajadores me llevaron a reflexionar sobre dónde poner mis energías, en medio de la crisis económica argentina.

Tenemos la dicha de vivir en un país donde casi no hay terremotos, de esos que afectan el suelo, las construcciones y a las personas. Pero lamentablemente estamos habituados a sufrir otro tipo de terremotos: los económicos. Hoy lunes, después de las PASO, nos toca sufrir otro más en nuestra historia.

Durante la mañana tuve que salir a hacer algunos trámites, naturalmente preocupado como casi todos por las informaciones que se publican minuto a minuto sobre la estampida del dólar, el derrumbe de las acciones y bonos, la suba del riesgo país, etc, etc. Luego de terminar lo que tenía que hacer, regreso caminando a mi casa. Faltando pocas cuadras, que las recorro un tanto cabizbajo, pensando en el presente y futuro de nuestra amada Argentina, escucho algo que me distrae.

¡De la vereda de enfrente venían sonidos de risas! Levanto y giro mi cabeza a la derecha y allí veo de quienes provenían. Eran dos esforzados trabajadores que tenían un momento de alegría luego de haber comentado algo entre ellos. Caminé más lento observándolos. Se le veía solo la cabeza porque estaban cavando un pozo como parte de una obra que se extendía en toda esa cuadra. Inmediatamente después de ese recreo de 5 segundos para reírse, siguieron empuñando sus palas y sacando tierra a un costado.

Seguí mi camino, reflexionando conmigo mismo. ¿Estos hombres estarían al tanto del incendio que abrasa nuestra economía en ese preciso instante? ¿Sabrán que hoy lo único que tenemos son preguntas sin respuestas sobre qué pasará? Sinceramente no lo sé. Lo que si sé es que me dieron todo un mensaje.

Estos humildes obreros están poniendo su mente en lo único que pueden hacer: trabajar. Por más que se preocupen, no podrán modificar la cotización del dolar, bajar el riesgo país o lograr que las acciones suban. Por lo cual, sólo perderían energías en lo que no les reporta nada. Y dejarían de encauzarlas en hacer bien su trabajo para llevar el pan a sus casas. Como ellos, millones de personas hoy salieron de sus casas con el mismo objetivo, y a pesar de todo. No queda otra. Dedicarnos a lo que nos toca.

Agradezco a Dios por darme este sencillo mensaje a través de aquellos trabajadores. Lo que ellos están experimentando es lo que necesitamos hacer la mayoría de quienes nos esforzamos día tras día para cubrir nuestras necesidades. Las angustias por la economía dejémoslas para un reducido grupo que no cuenta monedas sino millones y que tiene su plato de comida asegurado pase lo que pase.

Mande quien mande, gobierne quien gobierne, pase lo que pase, hay algo que no cambiará: la necesidad de seguir trabajando. Dediquémonos a eso. Hacemos Patria realizando nuestra tarea con dignidad. Y lo que no esté a nuestro alcance manejar, confiémoslo al Gran Gobernador del Universo. En él podemos encontrar seguridad en medio de la incertidumbre y calma en el más fuerte terremoto. 🙏

Lic. Santiago López Blasco

 

Reflexiones en el eclipse lunar

Mañana lunes tengo que trabajar. Pero, como tantos otros, estoy mirando la luna. Más grande y brillante que nunca, engalana la noche despejada de Buenos Aires y promete ofrecernos un espectáculo único con su eclipse.
Hace un rato le saqué unas fotos cuando salía escapándose de las ramas de los árboles que buscaban atraparla para no dejarla levantar vuelo. Estaba algo amarilla, como desperezándose en los primeros momentos de su noche especial.

Luna llena eclipse

De a poco fue ganando altura, como para que todos la veamos sin ningún obstáculo de construcción humana. Allí está, en su escenario, donde va a interpretar un imperdible unipersonal. Hasta las estrellas parecen haber desaparecido ante su magno brillo. Quizás todas ellas, al igual que nosotros, se convirtieron en espectadoras del magnífico suceso celeste.

luna llena

Pensaba irme a dormir y despertarme más tarde, cuando dicen los especialistas que la luna tomará un color rojizo. Escribo un poco. Paro. La miro. Sigo escribiendo. Me detengo. La observo de nuevo. En cada mirada la veo distinta. La luz que irradiaba sobre las cerámicas de la terraza ha ido perdiendo brillo. Ese que mi hijo definió antes de dormirse “como igual a una luz de led”.
El espectáculo continúa. Decido quedarme y disfrutarlo segundo a segundo, como tantos otros en todo Sudamérica. Ahí bien arriba está ella. ¿Se estará poniendo tímida ante tantas miradas provenientes del hogar que rodea cada día? Parece que sí, por eso se está escondiendo un poco. No está acostumbrada a ser el centro de atracción. Seguro le parece raro y se pregunta ¿Que pasa que todos dejaron las series y hasta se van a dormir más tarde sólo por mirarme? ¡Me van a hacer poner colorada!

eclipse luna

El proceso del eclipse anunciado en los medios se va cumpliendo con precisión matemática. No se adelanta ni se demora. Todo es tan perfecto allá arriba. Ojalá lo fuera así acá abajo también. ¿Será fruto de la casualidad que la reina de la noche realice su obra sobre el oscuro escenario en forma tan exacta? Me cuesta creer que sea casual. Si hasta cuando, al menos yo, me esfuerzo por cumplir mis deberes con la mayor responsabilidad, algo se me va de las manos y no sale como lo planeaba. Más bien me parece causal, en vez de casual.
¿Que rating tendrá la luna en este momento, a medida que avanza en su unipersonal? ¿Cuántas fotos le habrán sacado? ¿Cuántos canales de tv están transmitiéndola en vivo? No sé. Todos pueden verla. No hay que pagar abonos ni suscripciones. Sólo invertir un poco de nuestro recurso más valioso: el tiempo. Al hacerlo, a la vez que nos maravillarnos con la naturaleza, recibimos un efectivo tratamiento contra el estrés y la ansiedad. Al menos yo me siento relajado, calmo, reflexivo al observar como la luminaria de las penumbras se sigue escondiendo poco a poco. Que bien nos haría dejar a un lado más seguido el brillo de las pantallas que nos inquietan con su ritmo vertiginoso para buscar el que viene de arriba y que nos llena de paz y serenidad.
Le queda poco a la luz brillante que había hace un rato. Al chocar pálida contra las paredes y techos ya casi no genera sombra. Se va ocultando por completo, según el cronograma que fue establecido para el show de esta noche. Millones de rostros nos dirigimos a ella. Y sí, ¡la estamos haciendo sonrojar poco a poco!

eclipse luna

Los minutos avanzan y se acercan las 2:12 am, el horario anunciado como el que mostrará el fenómeno en todo su esplendor. Es impactante como se fue transformando del brillo marfil al suave tono rojizo que la disfraza momentáneamente. Trato de calibrar mi cámara amateur para lograr alguna foto medianamente decente. A pesar del esfuerzo, creo que mi mejor captura no aprueba el examen. En su máxima expresión de timidez, la luna irradia muy poca luz, lo suficiente para que disfrutemos hasta que este suceso se repita dentro de dos años.

eclipse luna

El eclipse va dejando atrás su climax. Lentamente pareciera que la protagonista se fue acostumbrando a tantas miradas. En el borde derecho, que antes comenzó a oscurecerse, comienza a asomarse algo de su brillo característico. No esta tán sonrojada como hace un ratito. La miramos más y más fuerte para ver si se avergüenza por un momento más. Pero no. Cumple con su plan a la perfección y el brillo blanquecino va ganando terreno en su semblante.
Seguimos mirándola. Quizás ya somos algunos menos. ¡Que bien que nos hace mirar para arriba y apartar la vista de todo lo que nos rodea acá abajo en la Tierra! Mientras ella me va abrazando más intensamente con su brillo creciente, siento que me hace bien interiormente sentirme pequeño ante la majestad que ví esta noche. Realmente me hace bien. Me ubico en el lugar donde siempre debería estar. Porque cuando me sobrecargo creyéndome, consciente o inconscientemente, el centro del Universo, la vida me demuestra que no me conviene enfrentarla así. Hasta a veces me derriba y me deja tirado. Es ahí cuando no tengo opción y miro para arriba. Si lo hiciera seguido, quizás cada día, tendría mucha más de esa tranquilidad que viene del cielo. No tanto por la luna y los demás astros sino por quien los creó tanto a ellos como a mí. La energía que me da el sol y la serenidad que contagia la luna, no son más que pálidos reflejos de lo que Dios desea brindarme en cada momento de la vida.

¡Que paz hay en mirar hacia arriba! Si lo hice hoy, ¿porque no lo puedo hacer mañana? No hay eclipse, es cierto. Pero habrá alguien esperando para escucharme, fortalecerme y sostenerme. Voy a probar. Si al fin y al cabo dediqué este rato para observar un cuerpo sin vida que gira alrededor de la Tierra y me hizo tan pero tan bien, como no voy a invertir un poquito para encontrarme con el Autor de la vida, que hoy solo me dió una muestra de lo lindo que quiere tratarme cada vez que mire hacia arriba.

eclipse lunar

Texto y fotos: Lic. Santiago López Blasco